A través de una de nuestras emisoras de radio FM, una persona tomó la decisión que cambiaría su vida para siempre: entregar su corazón a Jesús. En ese preciso momento nació algo mucho más grande que un simple acontecimiento… nació el movimiento de iglesias Río de Vida.
Una misión ardía en nuestro interior desde el primer día: llevar a Jesús a las personas, allí donde estén.
Ese mismo año dimos un paso de fe y comenzamos a hacer iglesia en un lugar donde nadie lo esperaba… una playa del Mediterráneo. Sin templos, sin estructuras, pero con una convicción inquebrantable: Dios transforma vidas en cualquier lugar.
Lo que empezó con una sola vida alcanzada, hoy sigue creciendo como un movimiento lleno de fe, pasión y propósito.