En Río de Vida creemos que Jesús siempre da, nunca recibe. Nos ha regalado la vida, el aliento y, con su muerte y resurrección, nos ha liberado del pecado que quería arrebatarnos todo eso. Por eso, hablar de porcentajes o sentirse obligado a dar no refleja su espíritu: dar nace del corazón, no de la obligación.
Dar es una expresión de adoración, una forma de responder a la gracia y la abundante gloria de Dios en nuestra vida diaria.